sábado, 13 de febrero de 2016

OBRA DE TEATRO "EL FABRICANTE DE SUEÑOS". ALEJANDRO ARZOLA PARARIÁ





A la memoria del luthier de San José de Guaribe, al "FABRICANTE DE SUEÑOS", Alejandro Arzola Parariá




Taller de exhibición de fabricación de cuatro. I feria  Internacional de Artesanías, Marzo 2000.


Oficio de Luthería, duración 672 horas, FUDEP, patrocinado por Pequiven, estado Anzoátegui, 23-5-97


Fabricación de bandola y cuatro. Escuela de música de bandola y cuatro “Inocencio Caraballo” El Guapo 1924.


Impartió curso de Enseñanza y fabricación de la bandola y sus afines. Universidad “Rómulo Gallegos”, auspiciado por la Bigott, caracas 1985.


Reconocimientos:


Recibió la orden “Mensajeros por la Paz”, CONAC, 24-11-2000.


“Por su elevada vocación de servicio, siendo un espíritu confortante para toda vida y en todas partes”. Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, Venezuela, 24 de Noviembre de 2000.


Distinción y felicitación por su talento y dedicación. Universidad de Puerto Rico, Febrero 2000.


Participó y representó a Venezuela en la primera Feria Internacional de Puerto Rico, Marzo 2000.


Donación al Museo de Las Américas, de un instrumento musical (mandolina Media Lira), San Juan de Puerto Rico, Marzo 2000.


Reconocimiento e invitación  especial en el II festival Nacional de la Bandola “Anselmo López”, Barinas, 14 de Octubre de 2004.


Participó en la VII muestra de Artesanía Ibero Americana. MAI 99, Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, Venezuela.


Documental hecho por el periódico El Universal, de fecha 17-10-99. www.eud.com


Exposición en la Feria  Internacional de Artesanía de  Madrid 88 (Finart), mediante la empresa venezolana de artesanía (Evenar), Enero de 1988.


Asistió al II Encuentro Nacional de Artesanos, celebrada en Enero de 1988. Maracay, Venezuela, Junio de 1988.


Reconocimiento por su trayectoria artesanal que ha venido desempeñando con esmero y dedicación, XV, Feria Agropecuaria y Artesanales, Alcaldía de San José de Guaribe, Guárico 1988.


Programa Radial trasmitido por la emisora Cultural de Venezuela, donde se realza como fabricante número uno, de la Bandola Oriental en Venezuela,  Fundación. La Clavija, 1995.


Documental hecho por la fundación Bigott, fabricación de la bandola para el realce de la cultura y el folclore en Venezuela, televisado por el programa “Retratos” canal 5, Caracas 1987.


Documental hecho por el programa “Destinos” conducido por Eli Bravo, Televisado por SUN CHANEL, caracas 


Reconocimiento a sus instrumentos por su sonoridad Academia de Guitarra Latinoamericana, San José de Costa Rica, 1979


Asistió  a la II Reunión de Empresarios de la pequeña y mediana industria. Corpoindustria, celebrada en el Poliedro de Caracas, Julio de 1988.


Intereses:


Medalla al tercer lugar en su categoría VII Maratón “San Celestino”, 21 Kms, Barcelona, edo. Anzoátegui, auspiciado por Maltín Polar, 1990.
 

 Dominó,  cacería, cría y apuesta de gallos, llegando a tener una escuadra de 46 ejemplares finos de pelea.







Original de César Hernández Delgado




APERTURA DECLAMATORIA:


“Cuenta la historia que un 5 de Junio de 1925, en la quebrada La Tomuza de Río Grande, con el celebrar de las primeras lluvias sobre la sierra mirandina y el despertar de una vida pródiga y silvestre, Don Benjamín Arzola y Doña Emilia de Arzola concibieron a su primer hijo, Alejandro.
Pero la historia no termina allí. No solo el nacimiento de esta criatura representó para el mundo la bendición de un nuevo ser sobre la tierra; en ella venía, además, la luz creadora, con ella provenía el asomar de un horizonte pleno de tenacidad, ingenio y amor por la música. Fue un 5 de junio cuando nació quien años más tarde se convirtiera en el Luthier de San José de Guaribe, “el fabricante de sueños”, ese día nos entrega el estado Miranda, por obra divina y del destino, a Don Alejandro Arzola Parariá.”



DON ALEJANDRO ARZOLA(está sentado dentro de su taller, probando una de sus bandolas terminadas) : -A ver, a ver…Ajá, ahora sí como que está lista.

JOSEÍTO(Está frente al taller, viendo hacia adentro, con inquietud y timidez. En ese momento Don Alejandro lo mira desde el interior, sonríe y lo invita a entrar, entre gestos. Joseíto sonríe, se oculta y asoma otra vez, retraído, hasta que finalmente decide entrar): -Buenas tardes, Don Alejandro, saluda Joseíto con cierta timidez.

DON ALEJANDRO: Buenas… ¿Cómo estás, muchacho? Ya llevo días viéndote en el portón. Yo dije: algo quiere ese muchacho…

JOSEÍTO: Mi nombre es José, pero todos me llaman Joseíto.  Sí, Don Alejandro, quería hablar con usté.

DON ALEJANDRO: ¿Ajá? Hable, pues...

JOSEÍTO: Es que quería que me contara cómo fue que usté aprendió a fabricá to´ esos instrumentos. Hace unos días escuché a mi papá decí que usted le había hecho su cuatro y que le había quedao buenísimo, que usté hacía bandola, arpa… y, bueno, quise vení a velo trabajá.

DON ALEJANDRO: ¿Y cómo ibas a ver desde afuera? Yo dije: ¡apuesto que ese carajito viene a cogerme las tablitas que quedan o el aserrín pa´ jugá! ¿Tú qué quieres, aprendé o matá la curiosidad? ¿Cómo es la broma?

JOSEÍTO: No, yo estoy muy chiquito pa´ eso. Eso es cosa de adulto.

DON ALEJANDRO: ¿Me creería si le digo que yo empecé con esto cuando tenía como doce años?

JOSEÍTO: ¡Doce años? ¡Una peluza! Yo tengo diez años y de broma sé bailá trompo…

DON ALEJANDRO: Ah, ¿usté ve? En ese entonces vivía en casa de un señor llamado Ángel Matute, en Río Chico. Él fabricaba bandola. Yo lo veía, callaíto, solo observaba… Así fue como empecé a entusiasmarme, hasta que un día me dije: voy a hacer una bandola…

JOSEÍTO: ¿Y la hizo?

DON ALEJANDRO: Claro que sí.

JOSEÍTO: ¿Entonces nadie lo enseñó?

DON ALEJANDRO: Bueno, se podría decir que aprendí viendo y oyendo…

JOSEÍTO: ¡Berro!

DON ALEJANDRO: Sí, en las mañanas trabajaba y por las tardes me dedicaba a ver cómo Don Ángel fabricaba las bandolas. Yo fui aprendiendo poco a poco. Gracias a Dios crecí entre músicos, y eso me ayudó. Mi tío José, por ejemplo, tocaba arpa, mi tío Merced bandola… Al principio yo solo afinaba y mi tío Merced tocaba, entonces salía con él a los bailes para ayudarlo a afinar. También un señor de nombre Manuel Marcano siempre iba a tocar bandola a la casa de mis padres.

JOSEÍTO: ¿Y como en cuánto tiempo se aprende a hacé´ un instrumento, Don Alejandro?

DON ALEJANDRO: Chico, recuerdo que el señor Ángel me dijo, en aquel tiempo, que se necesitaban dos años para aprender a fabricar una bandola. Yo digo ahora que dos años no es suficiente… Eso depende del interés del alumno.

JOSEÍTO: Sí, entiendo. ¿Y usté no es de aquí?

DON ALEJANDRO: Bueno, soy más Guaribero que de otro lado. Aquí estoy desde que tenía 23 años. La verdad nací en Río Grande, en el estado Miranda, y fui presentado por allá, pero, luego, fui a buscar mi partida de nacimiento y no la hallaron, así que me presentaron en San José de Guaribe, como nacido en Los Cantiles.

JOSEÍTO: Ahh! ¿Don Alejandro, y cuál instrumento hizo por primera vez?

DON ALEJANDRO: El primer instrumento que hice fue una bandola, y la hice en 15 días; recuerdo que la vendí en dos bolívares. Ya más adelante logré hacerla en 5 días. Después hice un cuatro, pero no me salió muy bueno; la gente decía que sonaba como un mosquito coñero. Y así, poco a poco, fui perfeccionando. Lo mismo me pasó cuando hice mi primera bandolina…

JOSEÍTO: ¿Y qué le pasó con la bandolina?

DON ALEJANDRO: Bueno, la primera bandolina no me quedó bien, porque no le hice la vuelta que lleva en la cabeza, esa me quedó como un rabo de macuto reventao (AMBOS SE RÍEN). Ya después me trajeron una bandolina de Boca de Uchire para que la reparara, que era de un señor llamado Dámaso, y fue viendo esa como la fabriqué mejor.

JOSEÍTO: ¿Y usté sabe tocar la bandola?

DON ALEJANDRO: Claro que sí. Eso también lo aprendí oyendo y viendo. Al primero que oí tocando fue al señor Manuel Marcano, en casa de mis padres, estaba pequeño entonces; a otro que oí bastante fue al señor Juan Rebolledo, allá en el Guapo. Así fue que, poco a poco, fui aprendiendo.

JOSEÍTO:  Caramba, Don Alejandro, interesante todo eso que me cuenta. ¿Sabe qué? Algún día quisiera ser como usté, aprendé tantas cosas.

DON ALEJANDRO:  Mira, muchacho, para eso debes estudiar mucho y tener disciplina; hacer las cosas con amor y entrega, sobre todo. Para yo saber todo esto pasaron muchos años, me comí las verdes y las maduras, y aquí estoy... Yo fui barbero, carpintero, alpargatero, hasta sastre… Pasé por todo eso para llegar a lo que sé y lo que realmente me gusta.

JOSEÍTO: Sí, es verdad. Mi papá dice que usté ha salío en televisión y en revistas.

DON ALEJANDRO (SE SONRÍE DON ALEJANDRO): Aquí han venido de fundaciones y canales de televisión a entrevistarme, he ido a festivales, he tocado con músicos nacionales y extranjeros… y aquí me ve… Bueno, chico, después seguimos la conversa; ya es tarde y tengo que salir.

JOSEÍTO: Está bien, Don Alejandro. ¿Mañana podré vení?

DON ALEJANDRO: Venga cuando quiera. Y no olvide lo que le dije: trabaje con amor, póngale empeño a lo que haga, como dice el Eclesiastés: “Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes, ni conocimiento, ni sabiduría.”

JOSEÍTO: Así es, Don Alejandro, así es.

DON ALEJANDRO: Mira, muchacho, ante de que te vayas, ¿no quieres oí esta bandola recién terminá conmigo?

JOSEÍTO: Sí, Don Alejandro, encantao.

DON ALEJANDRO: Raúl, ven un momento y pruébame esta bandola. Vamos a ver si has aprendido de lo que te he enseñado.

-Se acerca Raúl, un joven que ha permanecido en el taller haciendo cualquier actividad durante la conversación , le toma la bandola a Don Alejandro y empieza a tocarla. Al terminar la pieza, este le comenta:

DON ALEJANDRO: Suena bueno la bandola, ¿verdad?

RAUL: Sí, Maestro, quedó buena.


CIERRE DECLAMATORIO:

“Y de esta manera continúa viviente Alejandro Arzola Parariá, personaje significativo en nuestro folclore ante el mundo, embajador de la luthería en San José de Guaribe, ejemplo de perseverancia, talento y determinación.
Don Alejandro no ha muerto, sigue entre nosotros, eterno en su patrimonio y en la memoria de quienes han logrado descubrirlo y representarlo a través de la música”
¡Viva Don Alejandro, viva nuestro FABRICANTE DE SUEÑOS!






FIN




Esta obra se fundamenta, casi en su totalidad, en datos extraídos de la autobiografía del Luthier, realizada en San José de Guaribe el 19 de Diciembre de 2011.





miércoles, 15 de julio de 2015

OBRA DE TEATRO INFANTIL "LA CAFETERÍA DE CELESTINO"







"LA CAFETERÍA DE CELESTINO"


Original de César Hernández Delgado


Personajes:

*Rafael Celestino Rivas

*Iraida Rivas

*Mercedita Rivas

*Rafael Elías Armas

*Rafael Barrios González

*Arturo Graffe Armas

*Jonás Rojas

*Julián Aragort

*Isidro Barrios

*Rafael Celestino (El Negro) Rojas

*Ángel Rosendo (Chicho) González Aragort


-LUGAR: La historia transcurre frente a la casa de Celestino 
Rivas, en la calle Anzoátegui de San José de Guaribe.



Esta obra ha sido inspirada en Don Celestino Rivas (El congo), un personaje característico de nuestro pueblo desde hace muchos años por su venta de café, la cual iniciaba diariamente frente a su casa, desde bien temprano, con el sonar de una tambora y el despuntar de un espíritu noble y optimista. La singularidad de Don Celestino destella hoy en día en la memoria del Guaribense, en su historia y legado cultural, y forma parte del sentir de un pueblo rebosante de vivencias y amor por lo suyo. Como nuestro Celestino Rivas, en la obra el resto de los personajes fungen de la misma manera y simbolizan el Guaribe pasado, cada uno con sus peculiaridades y sentidos, constituyendo así lo que representó por mucho tiempo la vida de este pueblito pujante y noble.



Apertura de la obra

MONÓLOGO:

-“¡Caracha, ya son las cuatro ´e la mañana! Ya se puede oí
el primer canto ´e los pajaritos… ¡Cuánto silencio aquí!... En pocos minutos, ¡aquí mismito!, frente a esta casa, se sentará Celestino Rivas a despertá con su tamborita al pueblo, avisando que ya está listo el cafecito para la venta; en pocos minutos, pasarán por aquí to´ esos viejos madrugadores a tomá café antes de empezá la faena, to´ esos ordeñadores que van camino a los corrales… Conversas y más conversas se oirán aquí. Aquí, como en aquellas madrugadas, revivirá el espíritu sencillo, amable y típico del guaribense de aquellos tiempos, siempre vivo en la memoria y el amor por lo suyo.”


Primer acto - sale de la casa una jovencita, sobrina de Don Celestino, con una escoba de barrer en la mano y una cesta ocupada de conservas de leche y guayaba; coloca la cesta sobre una mesa y comienza a barrer. Detiene por un instante el barrido y exclama:

MERCEDITA: -¡Papá gordo, ya están listas las conservas!

CELESTINO: Sí, hija, ya voy - exclama desde la cocina.

-Entre tanto, otra de sus sobrinas se desplaza por el interior la casa, disponiéndose a realizar cualquier labor doméstica.
De pronto, la jovencita que barre llama a la otra que se encuentra adentro, y le susurra:

MERCEDITA: -Iraida, Iraida, acuérdate de decirle al sr. Pancho que venga dentro de un ratico con la serenata, que hoy es el día de San Celestino.

IRAIDA: -Ay, sí, está bien! - responde desde la puerta con excesivo entusiasmo.

MERCEDITA: -Ah, dile también que se traiga a los muchachos pa´ formá el alboroto.


IRAIDA: -Sí, sí, está bien.



Segundo acto

-En una mañana de tantas, muy temprano, después de incorporarse Don Celestino Rivas a su periódica
faena, silba una música llanera en la cocina, mientras cuela el café para la venta.  Al terminar de colar, toma una taza y se sirve para él. Se echa el primer sorbo, exclamando:

CELESTINO: -¡Ay, sabroso me quedó este cafecito! No hay cosa más guena que el primer café de la mañana…

-Busca luego la jarra para verter en ella el resto del café. De pronto, recuerda su tambora, mira para los lados algo afanado y trata de ubicarla. Al no hallarla en el lugar acostumbrado, rezonga:

-CELESTINO: Carajo, ¡dónde me habrán puesto mi tambora? ¿Quién me la habrá cogío? ¡Yo siempre la dejo aquí!

MERCEDITA: -Ay, yo no sé, Papá Gordo. Usté a veces la deja debajo del fogón, al lao de la lata de manteca - señalando hacia el interior de la casa.

-En eso, entre vistazos y rezongadas, Don Celestino halla la tambora, exclamando nuevamente:

CELESTINO: -Ah, mira dónde está la condená´! Apuesto que fui yo quien la puse ahí y no me acordaba... Tendré que decirle a Don Rafael que me prepare algo pal´ cerebro…

IRAIDA: -Ah, ¿vio?...


Tercer acto

-Don Celestino sale hasta la puerta de su casa, contigua a la calle, coloca su jarra de café al lado, se sienta y comienza a tocar su tambora, como todas las mañanas, como señal de que ya está listo el café. Llega primero Don Rafael Elías Armas, quien vive casi enfrente:

RAFAEL ELÍAS: -¿Cómo amanece, Celestino?

CELESTINO: -Bien, Rafael. ¿Te vas a tomá uno?

RAFAEL ELÍAS: -¿Será?

CELESTINO: -Claro…El café de la mañana da juerza, termina ´e despertá a la gente . Eso lo decía mi mai.

RAFAEL ELÍAS: -Bueno, ahora que dices eso, yo por flojera no hice hoy café en la casa y todavía como que ando medio dormío.

CELESTINO: -¡Ah, tú ves? Tómate uno antes de trabajá.

RAFAEL ELÍAS: -Dame acá, pues.

-En eso llega Rafael Barrios:

RAFAEL BARRIOS: -Buenos días.

RAFAEL ELÍAS Y CELESTINO -Buenos días.

CELESTINO: -¿Quieres uno, Rafael?

RAFAEL BARRIOS: -Caramba, Celestino, ¿cómo no?

CELESTINO: -Antes de que se me olvide. ¿No tendrás algo pa´l cerebro? Últimamente se me olvidan algunas cosas.

RAFAEL BARRIOS: -¿Así es la broma? Sí, en el negocio tengo algo bueno pa´ eso, pasa por allá.

-Seguidamente pasa el maestro Arturo, camino a la escuela y se detiene:

ARTURO GRAFFE: -Buenos días a todos.

-Buenos días, maestro- todos responden, excepto Celestino.

CELESTINO: -¿Vas a queré uno hoy? Esté me salió aguarapao, como te gusta.

ARTURO GRAFFE: -Bueno, si es así… Pero me lo das para llevar, tengo algo de prisa. Hoy le tengo varias actividades a mis alumnos.

RAFAEL BARRIOS -¿Verdad?

ARTURO GRAFFE: -Sí, hay varias actividades pendientes. Lo que pasa es que me ausenté porque estuve con Benigna tres días en Altagracia, y, bueno, debo ponerme al día con ellos.

RAFAEL BARRIOS -La broma es que yo no he visto a Rafaelito agarrando un cuaderno…

ARTURO GRAFFE: -Ah, estaba por decirle que ese muchacho está flojo en los estudios, además de malcriado. Debe ponerle carácter.

RAFAEL BARRIOS: -¿Así es? No se preocupe, que yo tengo un remedio gueno colgando de la paré que acomoda muchacho.

-ARTURO GRAFFE: (EL MAESTRO ARTURO SE RIE) –Bueno, los dejo. Gracias, Celestino, está bueno el café.

CELESTINO: -¡Ah, yo te dije!

-El maestro Arturo se va. En eso llega Julián Aragort y Jonás Rojas:

JONÁS: -Épale! Buenos días

JULIÁN: Buenos días

-Buenos días, todos responden.

CELESTINO: -¿Quieren uno?

JULIÁN: -Claro que sí, Celestino, eso ni se pregunta.

RAFAEL BARRIOS: -¿Y qué dato hay pa´ hoy?

JONÁS-Caramba, ahora que lo dice, anoche soñé con culebra otra vez.

JULIÁN: -¡Eso es el 15 fijo!

-De pronto irrumpe Iraida:

IRAIDA: -¡Sí, eso es el quince! ¿Verdá, Papá Gordo?

CELESTINO:-Mira, muchacha, no te metas en las conversas
de adultos. Váyase pa´ entro!

RAFAEL ELÍAS - ¿El 15? ¿Esa vaina no ique es chime?

JULIÁN -Así dicen…Pero también es el quince. Yo he ganao varias veces con ese número.

JONÁS -¡Y la vaina es que eran dos!

RAFAEL ELÍAS -¿Dos?

JONÁS -¡Sí, dos culebras, chico!

RAFAEL ELÍAS –Ahhhh!

JULIÁN –Entonces ese es el 215, dos culebras y el quince… Está clarito.

-Se despide Rafael Elías Armas:

RAFAEL ELÍAS: -Bueno, yo me voy a abrí el negocio.

CELESTINO: Bueno, Rafael…

-Los demás también aprovechan a despedirse:

JULIÁN: -Nosotros también nos vamos, Celestino.

JONÁS: Nos vemos, pues.

CELESTINO: -Nos vemos, pues. Vayan con Dios.

-Mercedita le exclama a Iraida:

MERCEDITA: -Iraida, voltea las arepas, no las dejes quemá!, continuando su quehacer.

-En eso aparece Chicho González, Isidro Barrios y El Negro Rojas, conversando entre ellos:

CHICHO, ISIDRO Y EL NEGRO:-Buenos días.

CELESTINO: - Buenos días. ¿Van a queré´ uno?

ISIDRO BARRIOS: -Sí, Celestino, sírvanos.

CHICHO: –Chico, cocomo tete iba diciendo, Isidro, tengo dos gragrandes y bubuenas, queque ya están llenando.

ISIDRO: -Bueno, yo me puedo acercá hasta allá y las vemos -responde Isidro, mientras toma el café.

ISIDRO: -Yo necesitaba cinco novillas, pero dos también me sirven.

EL NEGRO ROJAS: -Bueno, chico, yo te dije que tengo varias allá, pero todavía no están llenando. Cuando pueda, se da una vuelta por la finca pa´ que las vea.

ISIDRO: -Tendría que velas.

CHICHO: -¿Yy cucuándo irías papa´ llá´?

ISIDRO: -Si puede, ahorita vamos. Yo no tengo problema.

CHICHO: - Ah, bubueno, vamos hohorita.

EL NEGRO ROJAS: -Bueno, Isidro, me avisas pa´ í a ve las bichas. Yo tengo unas, pero todavía no están llenando, como te dije.

 ISIDRO: -Está bien, Negro, yo te aviso.

ISIDRO: -Vamonos, Chicho, pa´ ve las bichas.

CHICHO: -Vavamonos, pupues.

EL NEGRO ROJAS: -¿Cuánto se le debe?

CELESTINO: -Son tres, ¿no?…Tres lochas.

EL NEGRO ROJAS: - Tenga, pues.

ISIDRO: -No, vale, yo pago.

EL NEGRO ROJAS: -Mañana pagas tú, chico.

CHICHO: -Yy papasao mañana yoyo.

EL NEGRO ROJAS: -Será…

SE DESPIDEN LOS TRES: - Gracias, pues. Hasta luego.

CELESTINO: -Hasta luego, pues.

-Una vez culminada la faena mañanera, Don Celestino se dispone a retirarse; se levanta de su silleta y monologa:

CELESTINO: -Ay, caramba, esto fue tó´ por hoy. Mañana es otro día. Gracias a Dios- dice mirando al cielo y persignándose.

-Toma su tambora, su jarra y entra a la casa.



FIN






Cabe destacar que la obra presenta algunos aspectos satíricos, otros exagerados, creados por el autor, esto a fin de aportarle mayor interés y jocosidad a la historia. Muchas gracias por su atención.

jueves, 7 de mayo de 2015

Carta al Profesor Arturo Graffe Armas





San José de Guaribe, 11 de febrero de 2012





A Arturo Graffe Armas, al poeta:




Es un gusto conocerlo a través de la palabra, siendo esta de gran peso para mí. He sabido de usted desde hace mucho, por no decir desde siempre, de su vasta trayectoria pedagógica en nuestro pueblo natal, San José de Guaribe, pero fue hace pocos días que conocí al Arturo Graffe Armas poeta, a ese sensible ser despojado de revestimientos sociales y consagrado eficaz y libremente al plano de más alto nivel expresivo: el literario...

Sepa que he leído parcialmente algunos de sus  textos contenidos en “Brisas y Brotes del Tiempo”, en los que expresa descriptivamente sucesos, anécdotas, citas, epístolas, referidos a personajes y geografía de Guaribe y Altagracia; composiciones poéticas de su autoría, etc., así como hechos y cambios surgidos en nuestro Guaribe y sus adyacencias, y créame que la impresión dejada de esta lectura resultó más que un brote de sensaciones e inspiraciones.

Para hacer un poco más subjetivo este primer contacto entre nosotros, permítame referirle que soy ahijado de Carmen Bandres de Ávila y Raúl Ávila, con quienes sé ha sostenido fuertes lazos fraternos, y, más allá de toda humanidad, al igual que usted, soy un hijo más de Guaribe.

Más que un saludo quise, en esta carta primera, manifestarle mi apoyo y beneplácito frente a su fascinante trabajo narrativo leído hasta entonces. Me enteré, a través de mi Madrina, que trabaja actualmente en un libro que pronto hará público. Yo tengo algunas composiciones también (sonetos, poemas de libre versificación, prosas, etc.) que a posteriori haré públicas en un primer libro. Esto de la publicación no ha sido fácil para mí, pero, por encima de todo, está mi incesante interés en mostrar mi trabajo...

Poeta, agradezco su atención y celebro su trabajo publicado y el que está por publicar de antemano, deseándole suerte, y que su luz siga refulgiendo en quienes lo siguen y estiman. Hay tanto por decir, pero ya vendrán vientos que favorezcan un primer encuentro entre nosotros. Me despido con uno de mis sonetos que, a propósito de su estilo literario y la extraña similitud de este con nuestra aproximación, he querido a usted dedicar:






MI OTRA FORMA                                     A Arturo Graffe Armas, al poeta





Hoy no quisiera humedecer tu aroma,
hoy no quisiera susurrar tu oído,
tampoco ser el ave que se asoma
por el raro agujero de tu nido.

Hoy, sintiendo cómo el aire me toma
y me sube a la piedad del descuido,
soy las alas de tu blanca paloma
acallando el afán de tu gemido.

Date la vuelta, dulce bien, descansa
concédeme esta noche soñadora,
y suelta este corazón placentero

que no deja de ensoñar mientras llora
o complácete silenciosa y mansa
en mi otra forma de decir “te quiero”.




Quien lo admira,


 César Hernández Delgado





 1923 - 2014